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Requerimiento por vertido industrial: qué hacer en las primeras semanas
Si recibes un requerimiento por vertido, lo primero es identificar qué documento es, qué parámetro está fuera de límite y qué plazo tienes. Después, caracteriza el vertido con una analítica completa y presenta un plan de acción con medidas y calendario. Responder en plazo y con un plan creíble es lo que más margen da.
Este artículo explica el lado técnico y el marco general. Si tienes abierto un expediente sancionador, conviene que lo revise también un abogado especializado en derecho ambiental.
Qué documento tienes delante
No todo lo que llega con membrete del organismo es una multa. Antes de reaccionar, identifica cuál de estos tres es:
- Un requerimiento. Te piden información, una analítica, documentación o que corrijas una situación en un plazo. Todavía no hay sanción, y es el mejor momento para actuar.
- Un acuerdo de iniciación de expediente sancionador. Ya se te imputa una infracción concreta, con su calificación y una propuesta de sanción. Aquí los plazos y las alegaciones cuentan mucho.
- Una revisión de tu autorización de vertido. El organismo modifica tus condiciones, por ejemplo, con límites más estrictos. No es una sanción, pero puede obligarte a cambiar el tratamiento.
Quién firma también importa. Si viertes a cauce, será la confederación hidrográfica o la administración hidráulica autonómica, como la ACA en Cataluña. Si viertes a colector, será el ayuntamiento o el ente que gestiona el saneamiento, con su propia ordenanza.
Los primeros días: plazo, parámetro y muestra
El plazo. Se cuenta en días hábiles desde el día siguiente a la notificación, y figura en el propio documento. Apúntalo antes que nada. Pedir una ampliación es posible en muchos casos, pero hay que solicitarla antes de que venza.
El parámetro. Busca qué valor ha salido fuera de límite y por cuánto: DQO, sólidos en suspensión, aceites y grasas, pH, conductividad, nitrógeno, algún metal. No es lo mismo un pH puntual que una DQO que triplica el límite de forma sistemática.
La muestra. Comprueba cuándo y dónde se tomó, y si coincidía con una limpieza, un arranque o una incidencia. Si en la inspección te dejaron una muestra contradictoria, guárdala en condiciones o analízala cuanto antes.
Tu historial. Reúne las analíticas de autocontrol del último año. Si siempre has cumplido y esto es un pico aislado, es un argumento. Si llevas meses al límite, el problema es estructural.
¿Tienes un requerimiento encima de la mesa? Envíanos el documento y tus últimas analíticas. Te decimos qué parámetro hay que atacar y qué medidas caben en tu plazo.
Qué te juegas: infracciones y multas
Para vertidos a cauce, el régimen sancionador está en el texto refundido de la Ley de Aguas. Su artículo 116 considera infracción tanto verter sin autorización como incumplir las condiciones de la que tienes.
El artículo 117 fija las multas según la gravedad:
La calificación depende sobre todo del daño causado al dominio público hidráulico. Como referencia general del Reglamento, por debajo de 3.000 € de daños la infracción es leve; entre 3.000 y 15.000 €, menos grave; entre 15.000 y 150.000 €, grave; y por encima, muy grave.
La multa no es todo:
- Además de la sanción, la ley obliga a reparar el daño y reponer la situación, con la indemnización que corresponda.
- Si no corriges en el plazo que te dan, pueden imponerse multas coercitivas, de hasta el 10 % de la sanción máxima de la infracción, y repetirse.
- En contaminaciones graves, el caso puede salir de la vía administrativa y pasar a la penal, por el delito contra el medio ambiente del artículo 325 del Código Penal.
Si viertes a colector, las sanciones las fija la ordenanza municipal. Muchas prevén, en casos graves o reiterados, la suspensión del vertido. Para una planta que no puede parar, eso es peor que cualquier multa.
Caracteriza tu vertido antes de decidir nada
El error más caro en este punto es comprar un equipo con prisa. Antes de elegir solución necesitas saber qué tienes:
- Una analítica completa del vertido, de laboratorio acreditado, no solo del parámetro que ha fallado.
- El caudal real, con su punta horaria. No el consumo de la factura del agua.
- Qué procesos generan cada corriente. A veces el problema viene de una sola: una limpieza, un baño agotado, un purgado.
- Muestras en varios momentos de la jornada, porque un vertido puede cumplir a las diez y fallar a las cinco.
Con esto suele aparecer la pregunta clave: ¿hay que tratar todo el caudal o basta con separar y tratar la corriente que da el problema? La segunda opción es mucho más rápida y barata.
El plan de acción: qué presentar y cómo hacerlo creíble
Un buen plan de acción demuestra que entiendes el problema y que vas a resolverlo. Suele tener cuatro partes:
- Diagnóstico. Qué parámetro falla, por qué y en qué corriente. Con la analítica que lo respalda.
- Medidas inmediatas. Lo que haces ya para reducir el incumplimiento mientras llega la solución definitiva.
- Solución definitiva. El tratamiento que vas a instalar o la mejora de la planta existente, con su justificación técnica.
- Calendario y control. Fechas realistas para cada hito y un autocontrol reforzado que demuestre la mejora.
La clave es que sea cumplible. Un calendario optimista que luego no se cumple es peor que uno prudente: convierte un requerimiento en un incumplimiento reiterado.
Preparamos el diagnóstico y la parte técnica de tu plan de acción. Analizamos tu vertido, definimos las medidas y dirigimos la instalación hasta que cumples.
Medidas rápidas frente a proyecto
No todo requiere una depuradora nueva. Estas son las medidas habituales, de más rápida a más lenta:
Lo habitual es combinar varias: medidas rápidas para presentar resultados pronto y un proyecto para la solución definitiva.
Si ya hay expediente sancionador
Cuando lo que llega es un acuerdo de iniciación de expediente, la Ley 39/2015 de procedimiento administrativo marca las reglas:
- Alegaciones. El acuerdo indica el plazo para presentarlas y aportar pruebas. Si no alegas nada y el acuerdo concreta la responsabilidad, puede pasar a ser directamente la propuesta de resolución.
- Reducciones. Si reconoces la responsabilidad, la multa puede reducirse un 20 %, y otro 20 % si pagas voluntariamente antes de la resolución. Son acumulables, pero exigen renunciar a recurrir en vía administrativa.
- Las medidas cuentan. Haber corregido el vertido o tener un plan en marcha es un argumento en las alegaciones, porque la gravedad también se valora por el daño y la conducta del responsable.
Decidir si alegar o acogerse a las reducciones es una decisión jurídica. Lo técnico, demostrar qué pasó y que ya está corregido, es lo que da fuerza a cualquiera de las dos opciones.
Errores que agravan el expediente
- Dejar pasar el plazo sin contestar o contestar sin datos.
- Comprar un equipo de catálogo sin analítica, que no resuelve el parámetro que falla.
- Comprometer un calendario que no se puede cumplir.
- Corregir el problema sin documentarlo con analíticas.
- Diluir el vertido con agua limpia para bajar la concentración. Suele estar prohibido expresamente y empeora la situación.
- Tratar el requerimiento como un trámite administrativo y no como un problema técnico.
Dudas
Preguntas frecuentes
No necesariamente. Un requerimiento pide información o una corrección en un plazo. Si respondes bien y corriges, muchas veces no pasa de ahí. La sanción llega con un expediente sancionador, que es un documento distinto.
En muchos casos sí, pero hay que solicitarlo antes de que venza el plazo y justificarlo. Una petición acompañada de un diagnóstico y un calendario tiene muchas más opciones.
Para vertidos a cauce, la Ley de Aguas prevé desde multas de hasta 10.000 € en infracciones leves hasta 1.000.000 € en las muy graves, según el daño causado. Para vertidos a colector, depende de cada ordenanza municipal.
No siempre. A menudo basta con ajustar la planta existente, separar una corriente concreta o cambiar una práctica de limpieza. La analítica dice qué hace falta.
Las medidas sobre una planta existente pueden dar resultado en días o semanas. Una etapa nueva de tratamiento lleva meses entre proyecto, equipos y puesta en marcha. Por eso conviene combinar ambas.
Cuéntanos qué te han pedido. Con el requerimiento y tus analíticas te decimos qué parámetro atacar, qué medidas caben en tu plazo y cómo plantear la solución definitiva.